SIN PASIÓN – Eduardo Sáez
Por si alguien dudaba de que los vecinos de Castilla y territorios satélites íbamos a ser convocados a elecciones este año, que las despejen definitivamente. El presidente de este páramo cada vez más desierto ha aprovechado el debate sobre política general que es ese elemento que en cualquier parlamento secuestra la agenda de los medios ante la indiferencia del público peatón para anunciar sus regalitos.
Vaselina en forma de bonificaciones para quien asuma la continuidad de un negocio en el que se jubile el autónomo titular y, sobre todo, transporte gratis: ya que no crecéis ni os multiplicáis, por lo menos moveos gratis.
Y eso es todo amigos. Como los conquistadores que llegaban cargados de espejuelos y chamarilería para cambiar por oro y piedras preciosas a los indígenas, los políticos, otra vez, vienen con sus regalos, que salen del bolsillo de todos nosotros, a poner en burda almoneda lo que debería ser nuestro patrimonio más sagrado: el voto que decide quién ha de gobernarnos.
Pero saben que la mentalidad crítica no existe. Los púlpitos mediáticos están a esta hora orlando de incienso al tal Fernández Mañueco que aspira a seguir aprovechando los tablones del naufragio de esta nave de secano que cada vez se hunde más llamada Castilla y León.
